Aceleración de la crisis de mercado publicitario en la prensa tradicional, traslado de la publicidad a plataformas digitales, cierre de medios, consolidación del modelo de negocio de pago y suscripción para el acceso a la información, descentralización de redacciones y precarización laboral son algunas de las tendencias que advierte el estudio “El impacto de la pandemia del COVID-19 en la sostenibilidad de los medios de comunicación en América Latina”, elaborado por el investigador Agustín Espada y publicado por UNESCO.

El informe señala que la pandemia precipitó la crisis del mercado publicitario, principal fuente de sostenimiento de los medios de comunicación. Mientras que la retracción del mercado global de prensa registró una caída del 6%, según datos de la agencia Price Waterhouse Coopers (PWC), en América Latina, la circulación de prensa gráfica sufrió una caída del 16,5% en 2020.

Con este contexto, para paliar los efectos de la caída del mercado publicitario, los medios de comunicación buscaron explorar con nuevos modelos de negocio para el acceso a la información por parte de los usuarios. “Los medios de comunicación aceleraron sus procesos de revisión de modelo de negocio para contar con la mayor diversidad de fuentes. En ese marco, el modelo de obtención de modelos de pago y suscripción  afloró  como  la  principal  alternativa”, señala Espada en el informe.

Ademas, explica que estos modelos se vieron reforzados a partir de fondos de asistencia lanzados por plataformas digitales como Google y Facebook y acuerdos en algunos países para el pago por el uso de los contenidos de los editores.

Junto con los nuevos modelos de financiamiento, el informe advierte el desarrollo de nuevos productos. “Las plataformas como TikTok y Twitch se transformaron en grandes centros de  atención, no sólo para las audiencias sino también para los medios que generaron allí unas  estrategias embrionarias para llegar a unos usuarios principalmente jóvenes.

Los newsletters y los podcast son los otros dos productos que más se utilizaron para generar  nuevas instancias de contacto con audiencias”, señala el documento.

La estrategia de negocios (financiamiento y productos) de las empresas periodísticas en el contexto de pandemia también estuvo acompañada de transformaciones en los procesos productivos y laborales con un impacto decisivo en las condiciones en las que los periodistas desarrollan sus labores.

“La  emergencia  sanitaria, la transformación económica y los nuevos entornos sociales producto de la pandemia aceleraron los procesos de digitalización de las empresas mediáticas  y  sus organizaciones productivas.  Por otro lado, estas modificaciones trajeron aparejadas  nuevas  situaciones de trabajo que alteraron las condiciones laborales y despertaron nuevos  conflictos entre los gremios relacionados a la actividad, los empleadores y el Estado”, dice el informe.

En relación a los cambios en la organización productiva, una de las principales modificaciones fue la  descentralización del trabajo de los periodistas que,  por las restricciones, abandonaron las redacciones donde trabajaban para realizar sus tareas desde  sus hogares.

“Esta transformación productiva que reduce los costos  para  las  empresas  y  los  aumenta,  en  muchos  casos, para los trabajadores que deben encargarse de tener un servicio de conexión y el equipamiento necesario para realizar su trabajo, presenta una serie de amenazas laborales. En primer lugar, como se dijo, si las empresas no realizan una mayor inversión en  tecnología  (no solo softwares de gestión sino  también en equipamiento), serán los trabajadores los que se encarguen de procurarse los elementos y las condiciones necesarias para realizar su labor”, explica el informe.

El documento también precisa que “La digitalización y la descentralización del trabajo  también  tuvieron su impacto sobre la fuerza gremial de los trabajadores de prensa.  Este informe muestra que en muchos casos el sector empresario tuvo animosidad para impedir acciones solidarias entre los trabajadores. Un ejemplo de eso es la negación a otorgar  información sobre la cantidad de compañeros enfermos o contagiados por el COVID-19”.

Al mismo tiempo, Espada sostiene en el informe que “La acción estatal colaboró con las  prácticas prevaricadoras de los  empleadores al no controlar las actividades. Las principales  medidas de las empresas fue el trabajo remoto o teletrabajo cuando en la mayor parte de los países latinoamericanos no existen regulaciones sobre este tipo de actividad”.

Sin embargo, el informe también da cuenta de políticas estatales de asistencia a los medios de comunicación como la prohibición de despidos o reducción de sueldos así como también  postergación o anulación en el pago de impuestos o tasas específicas para el sector.

Por último, el documento destaca el rol de medios estatales y comunitarios en  la difusión de contenidos educativos para acompañar los procesos de enseñanza virtual. Puede ver todo el estudio aquí.

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